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Pero era por la noche cuando la gente disfrutaba realmente, alargando la fiesta todo lo posible hasta la madrugada. El trío formal sanabrés está compuesto por gaitero, tamborilero y panderetera: el tamborilero marca el ritmo del baile, la panderetera entra entonando las canciones según el baile, y el gaitero toca la melodía siguiendo a ambos. Así, un baile típico sanabrés está compuesto por:

 

  • Corrido 1º

  • Jota de lado

  • Corrido 2º o Habas Verdes

  • Jota de lado 2º o Chaconeada, o La Chacona

  • Jota punteada

Baile improvisado en Vigo de Sanabria

Los Gaiteros de Pedrazales

El gaitero amenizaba cualquier fiesta o evento importante, como la fiesta de la patrona, o las bodas. En las fiestas patronales y en las romerías el gaitero abría el día bien temprano, justo al despuntar el sol, despertando al pueblo en el día festivo con la alborada sanabresa, acompañado del tamborilero y del pueblo, que poco a poco se iba incorporando a la comitiva. Después de un buen desayuno con anís y pasteles, el gaitero era el primero en la procesión tras la cruz de guía, con marchas religiosas como “El Altísimo”.


Después de la misa se montaba un improvisado baile, o se cantaban canciones como “Ay Lolita”, o “Si te casas no me olvides”.

En palabras de Jesús Carnero, autor de “El Ayer de Sanabria”, “...en Sanabria, el vigoroso y melódico sonido de la gaita, además de embrujo, tenía algo más... tenía vida, vida y emoción, y alegría proporcionaban sus notas a todos los habitantes del pueblo cuando el gaitero comenzaba a tocar un tramo antes de la llegada al lugar adonde había sido llamado para la fiesta: los niños corrían alborozados y en tropel a recibirlo, los que estaban en el campo trabajando o guardando el ganado se reían invadidos por un escalofrío de alegría, en el pueblo, las gentes se volvían más locuaces, esbozando sonrisas y comentarios que los hermanaba, hasta los ancianos y enfermos que estaban postrados en cama, al llegar a sus oídos las lejanas notas de la gaita, sus rostros se iluminaban y sus miradas reflejaban un especial brillo rememorando pretéritos ratos de felicidad.”

Uno de los problemas más importantes que ha tenido que afrontar la gaita sanabresa en los últimos años ha venido como consecuencia del despoblamiento de la comarca. Así, si en la década de los 40 podíamos encontrar fácilmente una treintena de gaiteros, en la década de los 80 el número se ve reducido drásticamente hasta los 6 o 7 gaiteros, algunos de ellos de edad bastante avanzada. Aparte, en ese lapso se perdieron algunas técnicas constructivas, por lo que los pocos artesanos actuales han tenido que reconstruirlas a base de dar palos de ciego.


Actualmente, la situación ha experimentado una gran mejora, pues iniciativas como la Escuela de Folclore de Puebla de Sanabria, o el Consorcio de Fomento Musical, han hecho cundir la afición entre mucha gente joven. También son loables actitudes como la del pueblo de Mombuey, que en el año 99 realizó un concurso de gaiteros a la antigua usanza como los de Ribadelago y San Martín; o del pueblo de Vega del Castillo, que organiza una concentración y concurso de gaiteros anualmente con motivos de las fiestas del pueblo.

Punteiro y gaita construidos a partir de patrones antiguos

Con el tiempo, este tipo de instrumento, gaita de fuelle con roncón al hombro, quedaría relegado a esta zona del noroeste, coincidiendo la distribución actual con el antiguo Reino de León. Aunque es muy posible que la extensión de este tipo de gaita fuera mucho mayor hace 150-200 años, e incluso menos, como prueba la gaita de La Rioja.


Este peculiar desarrollo (o no desarrollo) se debe fundamentalmente a dos hechos: el primero el aislamiento que sufre Sanabria debido a su posición geográfica, zona montañosa del interior, aunque este aislamiento no evita la entrada al folclore sanabrés de muchas influencias de claros orígenes gallego y asturiano, siendo la base principal el de origen castellano y leonés.


El segundo se debe a la forma de construir las gaitas. Los artesanos (carpinteros) realizaban las gaitas usando como patrones otras gaitas, aunque realizando correcciones y rectificados en los agujeros del punteiro en base a su buen oído. Así, la mayoría de las gaitas tenían un tono parecido, aunque esto no evitaba las diferentes tonalidades que se han encontrado.

Procesión en San Juan de la Cuesta

La gaita sanabresa tiene un origen incierto, pero con seguridad éste es común al del resto de las gaitas del Noroeste peninsular, se decir, tanto las gaitas gallega, asturiana y sanabresa (y con ella sus hermanas, como la alistana, la trasmontana, e incluso la cabreiresa) derivan de un tronco común.

La teoría más extendida entre el común es la del origen celta de la gaita, aunque éste no es del todo claro, estando documentado el conocimiento de los romanos de éste instrumento, al que denominaban "tibia utricularis", existiendo la posibilidad que fueran los propios romanos quienes la introdujeran en la Península, procedente de oriente. También se especula con su origen germánico, dado el más que posible origen germánico de la voz "gaita", que vendría del vocablo “gaits”, que significa cabra, en alusión al animal del que comúnmente procedería el fuelle.

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El gaitero y su música

En resumen, tal y como escribiera Alberto Jambrina en un artículo del Anuario da gaita, “este tipo de gaitas de fole nos sitúa ante una estética y una concepción sonora muy arcaicas y que nos hablan de un estadio musical poco evolucionado, que bien puede ser similar al de Galicia o Asturias en tiempos anteriores a la evolución de dicho instrumento y su técnica de ejecución [...] por tanto, no son gaitas desafinadas, ni construidas por degeneración de las gallegas ni asturianas, sino auténticas reliquias musicales que nos transportan auditivamente a varios cientos de años atrás”.

Punteiro de Julio Prada y escala

Es difícil definir la afinación de la gaita sanabresa, pues no está atemperada, existiendo variaciones entre gaitas, e incluso se da el caso de dentro de un mismo punteiro. Por lo general, la gaita sanabresa es una gaita tumbal, afinada en Si bemol, aunque hay muchos ejemplos de gaitas afinadas en Do, en Re e incluso en La (por ejemplo, la gaita de Juan Barrio, el Gaitero Pedralba), siendo su gaita el único ejemplo que se conoce en esa tonalidad.


La escala de la gaita sanabresa es distinta al del resto de gaitas del noroeste (excepto de la gaita alistana y trasmontana de Portugal, lo que parece revelar un origen común), con el 1º, 3º y 7º tonos rebajados ¼ de tono, dando en algunos casos unos intervalos de ¾ de tono. La digitación es por lo general abierta, aunque hay pruebas y reminiscencias en la forma de tocar de algunos gaiteros antiguos que indican que pudo ser semi-cerrada o semipechada. Actualmente, la ejecución de la escala consiste en ir levantando sucesivamente los dedos del punteiro, aunque algunas canciones y bailes requieren colocar dedos en posiciones intermedias.

Gaita de Ceferino Espada, gaitero de Pedrazales

El fuelle suele ser de piel de cabrito, con una forma característica debida a la morfología del animal: el cuello encaja con la caja del punteiro, y las extremidades anteriores con las del roncón y el soplete.


Sin embargo, sin ningún género de dudas las piezas más importantes son la payeta y el payetón, especialmente la payeta. Son las cañas que por vibración hacen sonar el punteiro (que interpreta la melodía) y el roncón (que da el tono pedal). Se construían y construyen todavía de manera similar a las del resto de las gaitas, pero al no existir unas medidas estandarizadas cada gaitero las realiza basándose en su buen ojo, buen oído y en su pericia. Se solían hacer a navaja, aunque actualmente son muchos los artesanos que las realizan de una manera muy cuidada y profesional.


Para lograr una afinación correcta, y que la gaita lleve el menor aire posible, la payeta debe ir convenientemente humedecida (con agua, o como preferían algunos, con vino), y es normal proceder al raspado de las palas de la payeta para conseguir el efecto deseado.

Punteiro de Ceferino Espada, construido por Juan Barrio

Partes de la gaita sanabresa. Gaita construida por Juan Barrio, con la que toca actualmente Tarsicio Espada, uno de los Gaiteros de Pedrazales

  

Romería de La Alcobilla, Septiembre de 2005

En casi todas estas celebraciones estaba presente la gaita sanabresa, a hombros del gaitero, de forma que su figura está muy enraizada en la mente colectiva del pueblo, asociada siempre a la alegría y felicidad que se respiraba en aquellos pocos días en que se podía dejar a un lado el duro trabajo.

Atardecer en el Lago de Sanabria

Las comarcas de Sanabria y Carballeda forman una tierra abrupta, montañosa, con numerosas aldeas diseminadas por valles y laderas, que actualmente, como tantas zonas rurales, sufren una fuerte emigración, con la consiguiente pérdida de sus costumbres tradicionales. Costumbres que todavía persisten vivamente en las gentes de más edad: las fiestas, los bailes, las canciones que se cantaban durante el trabajo y la siega, las rondas de los mozos que iban de pueblo en pueblo, las procesiones y romerías como las de Los Remedios en Otero, La Alcobilla en Rábano, La Tuiza en Padornelo o La Peregrina en San Martín de Castañeda.

 

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Descripción y partes

La gaita sanabresa es un instrumento musical con un aire medieval y antiguo, lo que queda reflejado en su gran tamaño (tanto de los tubos como del fuelle) y en su moldurado, por lo general poco trabajado (sobre todo en las más antiguas). Las maderas empleadas pueden ser muy diversas, aunque lo más tradicional es que sea de urz, que es como se denomina a un brezo muy abundante en la zona (Erica arborea), que le da un tono rojizo a la madera y una considerable dureza. Sin embargo, de las gaitas antiguas conservadas, se conocen algunas incluso de negrillo (olmo) y castaño, debido principalmente a la dificultad de encontrar piezas de madera de las dimensiones requeridas, reservándose estas piezas para los punteiros. Las partes en que se divide la gaita sanabresa son:


 

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La gaita y Sanabria

La provincia de Zamora, y en concreto las comarcas de Sanabria y Carballeda, por su posición de encrucijada entre el Noroeste Peninsular y la Meseta Castellana, posee uno de los folclores más ricos y variados de la Península. Así, si en la mayoría de la provincia es la gaita charra o flauta de tres agujeros y tamboril el instrumento más empleado, en las comarcas antes mencionadas este protagonismo lo adquiere la gaita de fole o gaita sanabresa, como se la denomina más comúnmente, frente a la gaita alistana, más propia de la comarca de Aliste, aunque ambas gaitas conviven y sus diferencias son mínimas.


 La gaita sanabresa